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  1. Pray For Me

    domingo, 20 de marzo de 2011


    Postrada en una cama que no es la mía me encuentro. Conectada a máquinas que prolongan mi existencia. Agobiada por el sufrimiento que estoy causando. Inmóvil. La gente entra y sale de la habitación que me ha cogido por más de cinco meses. Un presentimiento y un pensamiento reafirman lo que he estado esperando. Mi hora llego.

    Veo como mi madre se aferra al hombro de mi padre llorando con los ojos irritados de tanto llamar. Se lo que está pensando ¿Por qué?

    Mi hermano menor abre la ventana, sus rizos negros como el abano se mueven al compás del viento. Sus ojos color caramelo ya no reflejan la alegría, la inocencia Y las ganas de vivir de un niño de doce años. Ahora están opacos, su rostro pálido refleja cansancio. Dolidos. Y no hay peor sentimiento que sentirse culpable por provocar eso. Evita verme a los ojos. Mira hacia todos lados, parece con la vista fija en algo. Pero no. El está perdido y sé muy bien cuál es el pensamiento que esta rondando por su mente ¿Por qué? 

    Mi padre sale de la habitación. Ya no lo soporta más. No puede. Mi madre se acerca, me observa y las lágrimas comienzan a notarse. Intento mover mi mano, pero sigo sin poder. Sujeta mi mano con todas sus fuerzas. Su pequeña niña de cabello oscuro, con los ojos verde esmeralda y la sonrisa de su padre, se le está muriendo. Una vez más la vida le arrebata lo que ama. ¿Por qué no es ella? Ella daría todo por ser la persona que esta postrada en esa cama. Inmóvil. No su pequeña.

    Mi padre vuelve a entrar. Sereno. Desconfiado e indeciso se acerca. Me regala una pequeña sonrisa. Lo veo completamente, fijándome en cada uno de esos pequeños detalles y rasgos que nunca antes vi con tanta fijación. Ahora entiendo porque decían que éramos como dos gotas de agua. Era su retrato. No era solo ese lunar en la parte baja del mentón. Era más. Mi padre y yo éramos más.

    Pican la puerta, nadie se mueven. La pican nuevamente, el sonido fue más fuerte, más penetrante. Veo temor en los ojos de mis padres. Juan Martin se para, por primera vez me mira los ojos. Moja sus labios y aclara su garganta. Camina hacia la puerta, sin dudarlo gira la perilla.

    Una voz aguda se hace escuchar. Su voz. Mi corazón comienza a palpitar aceleradamente. Cierro mis ojos. Me sumerjo en mis pensamientos. En el camino oscuro que comienzo a visualizar y del cual no tengo miedo. Con el aire soplando y el frio estremecedor comienzo a caminar. Llego mi momento. Parpadeo y lo veo. Sus ojos celestes, como el cielo en verano donde corría con mi cometa y era feliz. Escucho mi nombre. Su mano sujeta la mía. Las une y susurra todo aquello que nunca me dijo. Me suplica perdón. Me dice que no me vaya que me quede. Que la vida no será la misma.

    Cierro mis ojos escuchando su voz, y obligándome entre los susurros que mi voz me permite vocalizar le digo. Pray for me

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