El ser humano contempla a su alrededor, y se siente dichoso
Agradece a Dios por las bendiciones derramadas
Con su voz elevada y fuerte recita todos los salmos que el cura pronuncia
Con una fe extraordinaria el feligrese abraza estrechamente a todos los demás reunidos
Cuando el cura en voz solemne pronuncia "dense el abrazo de la paz"
El feligrese lo hace tan fuerte, como si aquel desconocido fuera parte de su carne
Se siente tan bendecido, tan cercano a nuestro creador y tan lejano a su prójimo
Piensa que sus acciones más allá de ser correctas, son el deseo del Señor
Es un buen católico presto ayudar en todo lo necesario
Dispuesto a ser la solución a todo lo inesperado
¡Él es un buen católico! murmuran todos antes de traspasar el umbral de la iglesia
Sin embargo, con el sol alumbrando y los pájaros volando
Grita tan fuerte ¡Que inútil eres! aquel pequeño niño que limpia su parabrisas
0 Comentarios:
Publicar un comentario